Fecha y hora actual: Sáb Mayo 19, 2012 11:25 pm


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  • Paradigmas éticos.


    A los seres humanos les ha preocupado tanto el conocimiento de las causas de los fenómenos físicos como el descubrimiento del sentido de sus acciones entendidas como libres: ¿qué las motiva?;  ¿cuáles son su límites?: ¿cuál es su significado si no tienen causa que las produce?;   ¿en virtud de que principio determinar su significado?. Pero junto a esta cuestiones relativas a su dimensión individual hoy le preocupa su dimensión social: ¿puede la sociedad poner límites a la libertad de los individuos?; ¿tiene que "respetar" las razones de los que actúan sin ningún sentimiento?; ¿por qué esa gran distancia entre las declaraciones  de las sociedades - derechos humanos - y las realizaciones de cada día?
     
    La respuesta a estas cuestiones han sido tantas como diversas. Si uno de los rasgos de las acciones libres es la no explicación desde una única causa, la diversidad y la pluralidad son caracterísicas de las respuestas.
     

    Metodología del  foro.

    ·               Participante en el foro: Cuarto Psicopedagogía Turno de Mañana.

    ·               Requisitos: estar registrado en el foro.

    ·               Contenido del foro: Cada uno de los capítulos del  libro de A. Cortina, “Ética de la razón cordial” distribuido entre los diferentes subgrupos en que se ha dividido el grupo.

    ·               Cronograma del foro: el establecido en la Guía docente de la asignatura.

     
    En sintonía con el curso de Etica y valores, el presente foro tiene como objetivo la reflexión conjunto sobre el tema de los modelos éticos.  Servirá de soporte de la reflexión el libro de A.Cortina "Etica de la razón cordial". La lectura, reflexión y contraste de interpretaciones puede servir al conocimiento  y de la profundización por parte de cada uno de los problemas éticos.

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    Dom Feb 12, 2012 8:45 am
    sandra86 ¿Crees que los que ocupan cargos políticos deberían tener una formación específica del cargo que ocupan?
  • II.Las fuentes de la obligación moral


    II. LAS FUENTES DE LA OBLIGACIÓN MORAL

     

    A. Cortina(2008): Ética de la razón cordial

     

    Planteamiento del problema.

    En este capítulo se expone la existencia de un abismo entre las declaraciones y realizaciones al hablar de principios y valores morales. Al hacer un balance debemos  tener en cuenta por un lado lo positivo el “haber” donde están las declaraciones a favor de los derechos humanos y las capacidades básicas junto con las conductas justas y solidarias y en el lado negativo el “debe” donde estaría el enorme desinterés por todo lo que no sea el propio bienestar. Debería reforzarse el Haber promoviendo una justicia universal y debilitar las tendencias sociales que fomentan la falsa idea de la autosuficiencia, por lo tanto, tenemos que reconocer que nos necesitamos mutuamente. Por todo esto cabe entender que tenemos que establecer unos vínculos que nos unan, dichos vínculos se pueden crear, partir desde cero, los creamos por contrato o mediante un favor  que exige devolución, o por el contrario puede que ya existan entonces tendremos que reconocerlos y reforzarlos o declinarlos. Entonces podemos llegar a la conclusión que todos los vínculos generan obligaciones. La obligación es prácticamente sinónimo de “deber”, lo debido descansa en el reconocimiento de un vínculo, por tanto lo que le sigue es una obligación, que puede ser un deber (respuesta a una exigencia) o un regalo (quien sabe que se siente obligado a otro).

    Con todo esto llegamos a lo moral que ha venido a identificarse con el ámbito del deber, las normas morales no se pactan, ni se sancionan legalmente, sino que es la persona la que está convencida de que algo le obliga moralmente, y está convencida por el clima y la presión social en el que vive y a la que está sometida(lo moral o políticamente correcto), lo que conlleva a agotar nuestra capacidad de crítica con lo que está bien o mal, nos dejamos llevar por la opinión socialmente bien considerada. La ética, entendida como filosofía moral, intenta aclarar qué es lo moral, por qué hay moral o debe haberla, y cómo se aplican en la vida cotidiana los principios morales.

    Conceptos.

    Pauperización: Empobrecimiento de una población o país.

    Hipnopedia: aprendizaje ejercitado por el celebro en continua actividad mientras el cuerpo que lo contiene, duerme. Con el objetivo de aprender idiomas, ideas etc…pero de una forma irrazonable.

    Enseñorea; Enseñorearse: hacerse señor y dueño de una cosa; dominarla.

    Declinar: Renunciar, dimitir.

    Etnocéntrica; etnocentrismo: Tendencia a mantenerse en el interior del grupo social propio y a privilegiar sus formas culturales, atribuyendo a ellas una neta superioridad sobre los demás.

     Posicionamiento de la autora sobre el tema

    Para la autora el mayor problema de lo moral en Occidente es la existencia de un abismo entre las declaraciones y realizaciones al hablar de principios y valores morales. Piensa que vivimos en un mundo contradictorio en política, economía, ciencia y organización social.

    También expone que el desarrollo humano sigue siendo una meta lejana y que podríamos usar las comunicaciones para crear una ciudadanía cosmopolita, donde diferentes culturas entran en diálogo, se conocen, se diseñan y se ponen en vigor “políticas de reconocimiento” de las distintas identidades culturales, sexuales, nacionales, podríamos acabar con las injusticias, pero no lo hacemos porque hay un desinterés por todo lo que no sea el propio bienestar.

    Para conseguir que todo esto funcionase deberíamos reconocer  que necesitamos vincularnos a otras personas, países o instituciones (cooperar entre todos) para dar un paso adelante en el proceso de crecimiento y fomentar impulsos prometedores de un mundo más justo y solidario, porque según nos expone llegar a este punto es posible.

    Quién vea las injusticias de este mundo tiene que reconocer que existen unas leyes de la humanidad cuyo incumplimiento nos hace inhumanos, y por ello cabe preguntarnos que si estas son normas de nuestra humanidad, ¿por qué las infringimos continuamente? ¿Por qué parece que las personas no las hayamos asumido como cosa nuestra?

    Elsa

    Naomí Valdés

    Mireya Puertas

    Eva de Diego

    Mª Aroa Coello García

     


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    Miér Dic 14, 2011 11:16 am
    Fernando García-Ramos Las fuentes de la obligación moral. Cuestiones para el debate
  • III. El interés del más fuerte


    III. El interés del más fuerte

    A.Cortina. Ética de la razón cordial

    La autora desarrolla la problemática del tema remitiendo a planteamientos desarrollados por autores y que se supone son conocidos por los lectores. El no conocimiento de estos supuestos puede dificultar la comprensión tanto del problema como del desarrollo, pero lo daremos por supuesto y daremos una síntesis de la ética de los problemas de la ética del interés reflejada en estos escritos.

    1. El Príncipe

    Para podernos comunicar con las personas de forma adecuada es necesario explorar distintos caminos que nos permitan dar con ellas y no con un ser calculador, incapaz de comportarse como ser humano. Lo inteligente es reflexionar sobre lo que más nos interesa, cuál es nuestro interés más fuerte. El hombre debe desarrollar un sentido crítico ante la bondad y la maldad. Debe discernir cuando ser bueno y cuando no serlo. En función de la situación se debe actuar de forma bondadosa o maliciosa

    2. El Leviatán

    ¿Por qué unos tienen derecho a ordenar y otros,  obligación de obedecer? Sin cortapisas sociales todo hombre desearía poseerlo todo mediante estas tres pasiones: competencia, desconfianza y gloria. No es inteligente dejarse ganar por el afán de lucro, poder y estima, y arriesgar la vida por ello.

    3. El fracaso de Moreau

    ¿Indoctrinar o persuadir? Convencer a las gentes de que les interesa de forma egoísta, les conviene, que se generen los círculos virtuosos del cumplimiento generalizado de las leyes y se debiliten los círculos viciosos del incumplimiento generalizado.

    Aún cuando persuadir exija conectar con los intereses más fuertes, siempre queda una barrera prácticamente insalvable y es la de los destinatarios del discurso persuasor que estén convencidos de gozar de absoluta impunidad

    4. La tentación de Giges

    La autora plantea el problema a través de la leyenda del anillo de Giges desde la perspectiva de las teorías del interés más fuerte y la elección racional. Esta leyenda cuenta que quien posea el anillo le pondrá fuera de las condiciones de la debilidad, que son las que nos obligan a ser justos para sobrevivir. Si se diera este anillo a un hombre justo y a un injusto, actuarían igual porque ninguno tendría razones para ser justo, ya que lo justo se acepta porque se tiene el poder suficiente para cometer la injusticia. Si no hay más razón que la de ser justos para sobrevivir, si buscamos la interdependencia sólo cuando no podemos ser autosuficientes; si es inteligente cooperar tiene como consecuencia que resultará difícil persuadir a quienes se creen autosuficientes de que les interesa contar con nosotros. Es bastante imposible evitar que las generaciones estén dispuestas a sellar un pacto y cumplirlo sin introducir excepciones.

    Los ciudadanos aceptan lo justo, no porque sea bueno, sino porque no se tiene el poder suficiente para cometer la injusticia. Lo sensato es situarse más allá del bien y del mal morales, no perder la condición del hombre natural que es premoral. Para los individuos lo más inteligente parece ser cumplir las leyes en general y hacer excepciones cuando así lo pida el propio interés

    La autora pone de manifiesto que aceptamos la justicia porque somos débiles, es nuestro miedo el que hace que la aceptemos. Ella hace una semejanza entre los polizones, expresando que más personas concretas, son momentos de cada persona, cuando el interés más fuerte le lleva a eludir los pactos y optar discretamente por lo no convenido. Así un habitual cumplimiento de la ley puede resultar beneficioso, interesa, pero el interés personal más fuerte es el que decide en los casos concretos.

    Además, opina que el egoísmo inteligente es un resorte para hacer cumplir leyes legales, cuando no hay más remedio, pero no para adquirir convicciones morales. Pagar impuestos porque es justo y es una ley del Estado, no es lo mismo que pagar impuestos sólo porque es una ley del Estado y existe un peligro de sanción. Por eso los Parlamentos tienen una enorme responsabilidad al diseñar y aprobar los Presupuestos Generales del Estado: porque tienen que hacer de la obligación legal también una obligación moral, haciendo que los individuos aprecien las leyes.

    La autora, concluye manifestándose a favor de que los discursos se hagan creíbles cuando superan las simples estrategias de marketing, dejando la puerta abierta a las acciones inmorales cuando parezcan más rentables.

    5. El interés no es sólo cálculo

    La problemática que se trata en este punto es la justicia y la corrupción del hombre en primera instancia y el de la construcción de una sociedad pacífica en segunda

    Como en el punto anterior, el debate viene encaminado por el Anillo de Giges. El debate moral que se plantea sitúa la voluntad del hombre ante la tesitura de la impunidad. ¿Acaso un hombre justo seguiría siendo justo si nadie sabe lo que hace?
    El hombre justo es aquel que toma decisiones justas siguiendo un código de conducta y decisión justo. Es decir, que actúa con justicia cuando lo hace libremente y por convicción moral.
    Aun con el poder del Anillo de la invisibilidad un hombre justo seguirá realizando acciones justas por el respeto a las personas, por la dignidad de las mismas.
    Por otra parte, la construcción de una sociedad pacífica requerirá la valoración de las personas como seres con posibilidad de comunicación y sin coacción, no como objetos que modifiquemos para lograr nuestros fines.

    La comunicación debe erigirse sobre razonamientos concretos y válidos, con argumentos bien construidos. Este hecho supone que los seres humanos nos veamos entre nosotros como competidores y entrelazados en la lucha por el poder social.

    La cuestión aquí planteada es sobre la ética. La autora hace referencia a ella de diversa forma y en diversos contextos, pero siempre el debate de fondo es la ética. En un principio la ética de hacer el bien pese a tener la opción de hacer el mal sin castigo. El hombre recto, como se denominaría en filosofía, es el hombre que realiza los actos buenos siempre y por propia creencia, aun teniendo la posibilidad de hacer el mal (o lo fácil).
    También se debate sobre la dignidad de la persona. Las personas no deben ser tratadas como objetos. El ser humano no es un medio para lograr algo, es un fin.
    Por este motivo, aun para la construcción de la sociedad justa y pacífica, los seres humanos tenemos derecho a expresar nuestros planteamientos, a defender nuestras ideas sin que nadie nos oprima para lograr un objetivo superior. No se puede éticamente usar una persona para lograr una meta

    6. El principio del intercambio infinito

    El problema principal es cuando el individualismo posesivo arraiga en las creencias sociales, la que provoca un individualismo egoísta, la persona solo busca su bienestar y alcanzar sus metas por medio de ciertos intercambios, el problema viene cuando hay gente que no tiene nada que ofrecer a cambio, no entran en el sistema social del intercambio infinito, provocando así en el peor de los casos la “invisibilidad” y en el mejor de los casos a ser objeto de la beneficencia, pero no se le reconocerá su dignidad y ahí está el verdadero problema.

    Por individualismo posesivo se entiende que la persona es el núcleo de la vida social y la sociedad no tiene mérito de sus bienes económicos y políticos, este individualismo da paso al capitalismo. El capitalismo es egoísta pero necesita una cooperación, es decir, que para alcanzar determinadas metas es necesario tener la inteligencia para entender que se necesita crear ciertos vínculos con los demás, lo que se llama el intercambio infinito, el cual tiene una consecuencia, El Principio Mateo: al que más tiene más se le dará y hasta lo poco que tiene se le quitará. Por tanto los que no tengan nada que ofrecer pasan a ser marginados y no se reconocerá ni su dignidad.

    Afirma que el individualismo infinito sigue la ética del egoísmo, pero opina que no por ser egoísta se tiene que ser autista, por lo que la persona debería percatarse de que compartiendo en ciertas ocasiones él mismo sale ganando por satisfacer sus propios intereses, para ello debe crear ciertos vínculos con lo demás. Expresa cierta preocupación por las personas que no tienen nada que ofrecer a cambio y a las que no se les reconoce en su profunda dignidad e invita a la reflexión de cómo debe atender la sociedad el principio de la dignidad, ya que actualmente forma parte de lo que debería ser (moral pensada) y no realmente de lo que funciona en la vida corriente (la moral vivida).

    7. ¿Cómo romper el círculo vicioso?

    Debemos aprender a saber cuando tenemos que ser malos y cuando ser buenos, porque ser siempre malos y siempre buenos es muy perjudicial para las personas

    Los sentimientos sociales son la forma que las personas tienen de expresar sus emociones más intensas a la sociedad. El hombre inteligente ha de supeditar sus pasiones a su interés más fuerte

    El ser humano tiene un gran número de pasiones, algunas son contradictorias y otras no, pero lo que está claro es que es totalmente imposible satisfacerlas todas. Por lo tanto conviene elegir cuales es conveniente satisfacer y cuales queden relegadas.
    Por lo tanto lo más importante es no dejarse llevarse por las pasiones. Interesa aquello que se experimenta como valioso, por eso centramos en ello nuestra atención y nuestro cuidado.

    Mª Bekñen Rodríguez Díaz
    Fernando Alamada Torejano
    Alberto Carrasco Novillo
    Roberto Velasto y Pérez García
    Elena García Pulido /3)

     


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    Vie Dic 23, 2011 1:06 am
    Mª Luisa Pérez de Ascanio III. El interés del más fuerte:cuestiones para el debate
  • IV. Los sentimientos sociales


     

    IV. Los sentimientos sociales.

    La autora en este capítulo nos habla de un componente esencial de la moralidad que los sentimientos sociales.

    Así, va tratando distintos temas que tienen que ver con esos sentimientos sociales.

    1. La virtud y el vicio.

    Hay un hecho innegable:  la moralidad existe en el mundo humano , ya que todas las sociedad han aprobado ciertas acciones, sentimientos y caracteres, teniéndolos por virtuosos y al mismo tiempo han rechazado aquellos que consideraban viciosos.

    La virtud es entendida como la cualidad del espíritu que es agradable o aprobada por todo el que la considera o contempla, y no tanto un hábito adquirido costosamente, sino una cualidad de la persona. Y esta virtud correspondería a lo que la gente generalmente aplaude, siendo un vicio lo que produce el efecto contrario, es decir el rechazo.

    2. La simpatía.

    Aprobamos aquellas conductas, sentimientos y caracteres que nos resultan útiles, censurando los que no, siendo la utilidad un criterio de selección, pero ¿útiles o beneficiosos para quién?.

    El vivir en sociedad proporciona un arbitrio a los hombres entre dos pasiones naturales, que  le destruirían si estas acamparan a sus anchas: el egoísmo y la generosidad limitada, así se establecen  leyes, es decir un sistema de justicia.

    El hombre se inclina a simpatizar con la virtud y a rechazar el vicio siendo esto innato en la persona. Así se alaban las cualidades que resultan útiles a la sociedad en su conjunto y éstas se consideran virtudes.

    Entre estas virtudes, la virtud de la justicia es la central para la convivencia. Pero  ¿por qué valoramos esta virtud?. Los sistemas de justicia se establecen por convección, pero además se une que el respeto hacia ellos procede del sentimiento de que obedecerlos es de interés común.

    La simpatía nos lleva a pasar de una obligación natural a una obligación moral. Por tanto los sentimientos sociales son los que mantienen moralmente la sociedad.

    3. La agencia emocional.

    Los sentimientos y las emociones no es algo que la persona no pueda controlar, por lo menos en todos los casos. Las emociones se adscriben moralmente a la persona, ya que son estados afectivos, que en parte están constituidos cognitivamente: las emociones se basan en valoraciones, y cambiamos emocionalmente cuando cambiamos nuestras valoraciones, pero también es verdad que en ocasiones nos sorprenden inconscientemente, pero somos responsables de nuestras emociones.

    Por tanto, la educación de los sentimientos y las emociones es uno de las claves de la vida moral. Produciendo la ceguera emocional un analfabetismo emocional sin el que la vida ética es inviable. Es posible educar en los sentimientos sociales incluso a quienes carecen de ellos, pudiendo estos experimentar la felicidad que proporciona vivir según estos sentimientos.

    4. La reputación.

    Las virtudes son deseables y agradables, pudiendo llegar a odiarse por no tener estos sentimientos, ya que la persona busca agradar a los demás y eso hace que nos interese adquirir las virtudes que complacen y evitar los vicios que disgustan.

    El ser bien acogido por el grupo es una de las primeras necesidades humanas, como lo es también contar con la estima ajena. Por tanto la clave para tener una buena reputación es adquirir virtudes.

    Son los sentimientos sociales la mejor recomendación para el cultivo de las virtudes. Sin el vínculo sentimental resulta imposible construir el edificio moral.

    Y así cuando falla el mecanismo de la simpatía, siempre se puede recurrir al de la estima y la reputación, este segundo mecanismo hace que en determinadas ocasiones se realicen acciones. Así el recibir el beneplácito del grupo es fuente de bienestar, siendo el rechazo la mayor sanción social.

    5. Economía de la estima.

    Según hobbes hay tres deseos que gobiernan la vida humana; el deseo de propiedad, el deseo de poder y el de gloria.

    El deseo de gloria o estima no ha interesado  a los científicos sociales, así como el deseo de propiedad ha sido cartografiado por la economía y el deseo de poder por la política y la historia.

    Algunos autores como George Brennan y Philip Pettit, al reflexionar acerca de esa tercera pasión que rige la vida humana y que no ha sido  atajada por ninguna teoría sistemática opinan  que no sólo hay dos formas  para que las acciones de las  personas vayan dirigidas al bien común, el Estado y a través de la mano invisible del mercado, sino que  existe una tercera forma conseguir que las gentes actúen en un sentido determinado, que es asegurar la estima y evitar la falta de estima. Por tanto el afán de estima es una fuerza motivadora.

    6. No sólo sentimientos sociales.

    Las teorías que recurren a los sentimientos  sociales como única fuente de la obligación moral resultan insuficientes. Esto se afirma debido a que determinados sentimientos son fácilmente manipulables. Por tanto simplemente de los sentimientos sociales no puede surgir una moral de personas capaces de criticar y tomar posiciones autónomas.

    Lo que es útil o inútil para la sociedad cambia según los tiempos, y si consideramos que lo que nos impulsa a actuar moralmente es el afán de reputación,  el vicio y la virtud son relativos a la sociedad. Para superar  este problema se plantea que el punto de vista desde donde se debe  juzgar el bien y el mal ha de ser imparcial y no el interés egoísta de la sociedad, pero en una sociedad multicultural esto es complicado ya que hay diversas vivencias de los que es justo y de lo que no es justo.

    Pero incluso poniéndose de acuerdo en lo que es justo y no lo es, debemos plantearnos el ¿por qué debo hacerlo?.

    La idea de justicia que consiste en “dar a cada uno lo que le corresponde” presupone necesariamente reconocer el derecho que el otro tiene. No sólo existe el sentimiento de simpatía, sino una exigencia legítima que debo reconocer.

    7. ¿Razón humana?

    No existe una sola cualidad que sólo descubrimos al experimentar un sentimiento de aprobación o desaprobación. Cualquier razón humana se ha ido haciendo a lo largo de  la biografía de la persona, prefiriendo unos valores u otros, prefiriendo unos sentimientos u otros. No se puede separar la razón y los sentimientos. 

    El mundo moral no se puede basar sólo en los sentimientos, ni únicamente en la razón. Por tanto no bastan los sentimientos sociales para construir la moral, pero sin ellos los ideales de la humanidad no arraigan.

    Ester Asensio Mucientes
    Fernando Garcia Ramos
    Almudena Noriega
    Montserrat Caro Mallo.
    Luis Alvarez Hernandez.
    .

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    Lun Dic 19, 2011 7:21 am
    Lidia López Lolo 4. Sentimientos  Sociales.
  • IV. Autonomía obliga


     

    CAPITULO 5. AUTONOMIA OBLIGA

     

    1. LA SEGUNDA LIVERTAD DE LOS MODERNOS:

    La idea de autonomía, vivir según las propias leyes es signo de humanidad. El pueblo crea sus leyes y obliga a cumplirlas. La autonomía presupone capacidad de obligarse a si mismo a cumplirlas y darse leyes. La autonomía personal debería reflejarse en la voluntad del pueblo. Si la persona que se siente obligada a cumplirla no es el autor, entonces esa no es su ley, no es su autonomía.

     La ética kantiana: no se puede obligar a cumplir cualquier ley, sino las que se consideran dignas de convertirse en leyes de la humanidad.

    La autonomía tiene dos lados: la capacidad de auto-obligarse y la de optar por leyes expresivas de la humanidad. Estas leyes son las leyes morales.

    2. UN YO AUTONOMO SIN SANGRE EN LAS VENAS.

    La mente humana es reflexiva, es decir, autoconsciente. El ser humano es consciente de hacer acciones conscientes. Nuestros impulsos luchan por ser satisfechos, aquí aparece el primer momento de libertad por tener una estructura reflexiva ello nos lleva a distanciarnos de nuestros impulsos. Soy yo el que esta dispuesto a obligarse a si misma a actuar según lo que considere que “ es una buena idea”.

    El segundo momento de libertad: auto-obligación .Decidir qué deseo doy por bueno para que se convierta en máxima de mi acción. El hecho es que su propia ley le obliga más que si procediera de otro, ya que eludiéndola se burla de sí mismo.

    3. IDENTIDAD MORAL.

    “identidad práctica”, puedo elegir una ley que es expresión de mi mismo. Las razones para decidir si una norma es correcta resurgen de la concepción de mi mismo, mi identidad practica.  “identidad moral”, como el horizonte del mundo moral de una persona, a partir de ella el sujeto sabe lo que es realmente importante para él. Todo ello lleva a evaluar el mundo moralmente y a actuar en consecuencia. Por ello se puede definir identidad moral como conjunto de valores por el que se orientan al tomar sus decisiones, al conjunto de valores desde el que dan importancia a unas cosas y no a otras.

    4. EL IDEAL DE LA HUMANIDAD.

    Aparecen, concepto y concepción. Se plantea el problema de la justicia y la búsqueda de solución, la respuesta seria la identidad practica, que encarna el problema y ayuda a encontrar la solución. Plantea el concepto en una sociedad, de forma que cada persona sea considerada como un fin en si misma y no solo como un medio. De modo que la sociedad se base en las capacidades de las personas para llevar adelante sus planes de vida.

    5. EL VINCULO CON LA HUMANIDAD: LA INNEGABLE PRETENSION DE UNIVERSALIDAD.

    En este apartado se habla del contenido de la conciencia de los individuos: determinados deberes, el material de los mismos cambia y es el hecho de que quienes son conscientes de ellos los extenderían universalmente. Nadie impone la obligación de cumplirlos, se auto-obligan y no solo se sienten obligados si no que deberían obligar a cualquier ser dotado de razón. La conciencia moral lleva consigo una exigencia moral ¿qué derecho podemos tener para mantener tales pretensiones, como una exigencia universal? La razón humana da leyes, por ello son las de la humanidad.

    6. AUTONOMIA DE CARNE Y HUESO

    El mismo hecho de que la razón da leyes no es una acción de la razón si no de la sensibilidad, “conciencia moral”. Aspectos como la reflexión o la autoconciencia no son obligatorias tenerlas, pero si no se poseen tampoco hay deber de adquirirlas, ya que no existe esa conciencia. Tales dimensiones son la conciencia moral, el sentimiento moral, el respeto por si mismo y el amor al prójimo.

    7. RAZONES DEL CORAZON. DIGNIDAD Y COMPASION.

    En este capítulo se plantea la forma de decisión de las personas, la percepción que tenemos o debemos tener de los demás, la relación de tomar decisiones mediante la razón o el corazón.

     

    1. Autonomía: Idea que recorre la historia de Occidente con la convicción de que es inmoral tener que vivir bajo las leyes ajenas en el caso de los seres que tengan la capacidad para dárselas a si mismos.
    2. Identidad Práctica : Tener que elegir , dejarse guiar por la autoconciencia que le  descubre que tiene una capacidad de elegir por si mismo una ley o principio.
    3. Yo vacío : Hombre o mujer, sin atributos, indiferente a unos deseos u otros, a unas formas de vida u otras, reducido a su capacidad de auto-obligarse.
    4. Conciencia Moral : es la conciencia de deberes que mandan universal y necesariamente que pretende la humanidad alcanzar.
    5. Bien primario: es la libertad básica, derecho económico, social y cultural, que son las bases sociales de la autoestima, así como ciertas riquezas.
    6. Fortuna: Según la ética kantiana el valor de los bienes que dependen de la fortuna son: la salud, el favor de los políticos, la riqueza y el reconocimiento social.
    7. Simpatía Moral: Es un sentimiento sensible de placer o desagrado, por la satisfacción o dolor ajenos. Esto significa, alegrarse con otros y sufrir con ellos, compartiendo sentimientos que los humanos tienen.
    8. Razón Productiva: Es aquella razón que no comprende las razones del corazón, pero no la razón cordial, esta nos permite conocer de otra forma.

    Opiniones de la autora.

    Adela Cortina se basa en múltiples autores, filósofos, etc para establecer una serie de ideas acerca de cómo los seres humanos hacemos las cosas que hacemos y pensamos de la manera en que pensamos. De esta manera establece que todo ser humano busca el principio de autonomía para regir su vida, pero que sin embargo la sociedad se encarga de encauzar esta situación imponiéndonos normas y leyes que debemos cumplir como grupo, sin tener en cuenta el principio de la individualidad que caracteriza al ser humano. Adela Cortina piensa que no hay mejor ley que la que uno crea y cumple, siendo así posible llevar a cabo en toda su extensión el concepto de Humanidad. El ser humano es autoconsciente, esto significa que es consciente de realizar acciones conscientes, así como reflexivos, debido a que los seres humanos tenemos una serie de impulsos que no siempre pueden ser satisfechos y es aquí donde entra la razón que nos permite tomar la decisión para realizar unos u otros impulsos. Una vez seleccionado el impulso que vamos a satisfacer y teniendo en cuenta todas las variables que rodean al individuo, Adela Cortina habla del ´´ éxito reflexivo´´, que se trata de cuando se encuentran razones para realizar cualquier acción. Para poder actuar en función de los deseos es fundamental tener claro el ´´ vínculo con uno mismo´´. También cita como algo muy importante el tener claro la identidad de uno mismo y a partir de ahí cumplir las leyes auto-impuestas y para ser más exactos la autora habla de la ´´identidad práctica´´, que es aquella que se basa en la autoconcepción desde la que se puede elegir una ley o principio en concreto. Quiere hacernos ver la distinción que hay entre lo que ella llama concepto y concepción a través de distintos filósofos, entre ellos nos habla de Kant y de Rawl. Además gracias a Kosgaard, entiende que serían leyes moralmente justas las que daría por buenas con razones un ciudadano del Reino de los Fines, dando como ejemplos una madre que atiende al bien físico y espiritual de sus hijos o un médico que debe buscar el bien de sus pacientes.  Pero para conocer en qué consiste la naturaleza de la obligación moral, es preciso tomar como punto de partida la reflexión que todo sujeto humano tiene capacidad de hacer sobre unos contenidos de su conciencia. Adela, piensa que no es un deber adquirir esa conciencia, porque ella misma es condición de posibilidad de cualquier percepción del deber. Algunas de estas dimensiones son la conciencia moral (capacidad de sentir placer al realizar acciones acordes con el deber y dolor al actuar contra ellas), el sentimiento moral y el respeto por sí mismo (hay seres que se rigen por leyes ajenas, pero alguno de esos tienen la capacidad de darse sus propias leyes), y el amor al prójimo (el respeto y el amor hacia los demás).

    Sara Armenteros Barrón

    Rodrigo Díaz Palacios

    Eva García Nieto

    Teresa Navarro Bueno

     

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    Vie Feb 10, 2012 7:27 am
    Mary J ¿QUÉ SE DEBERÍA TENER MÁS EN CUENTA, LAS DECISIONES DE LA RAZÓN O DEL CORAZÓN?
  • VI. Degustar los valores


    >
     
    CAPÍTULO 6. DEGUSTAR LOS VALORES>
     
     1. La capacidad de estimar Los valores los perciben aquellos que tienen la capacidad de apreciarlos (capacidad humana de estimar). Éstos se degustan a través de la razón y el sentimiento. Según Ortega. Valoramos las cosas que nos rodean de forma positiva o negativa. Además, hace referencia a que el “valer” y el “ser” son dos conceptos diferentes, ya que por ser se entiende que es lo objetivo. Y el valer tiene el valor que nosotros le damos en ese momento. Dickens en su obra “Tiempos difíciles” habla de educar con hechos, como lo más importante en la vida, porque de esa manera, el hombre aprenderá a razonar. Y sólo de esa forma se consigue una vida inteligente. Todo aquello que se refiere a lo valores queda fuera de la educación.
     
    2. Apreciar la dignidad. Los derechos humanos Partimos de la idea de que no hay mundo humano sin valoración ni valor de hecho. Según Kant, en el reino de los fines todo tiene un precio o una dignidad y por ello se dan diferentes intercambios. Todo lo medible por intercambio tiene valor, salvo la persona que tiene valor por sí sola, hacia ella no se puede fijar ningún precio, a esta circunstancia se la denomina dignidad. La dignidad es un derecho humano, es una razón por la que el individuo tiene derecho libre de conciencia… exigen que la persona lleve una vida digna en la cual sus derechos sean reconocidos y satisfagan sus exigencias. Se habla de éstos como derechos morales y deben ser reconocidos universalmente, aceptados en función de nuestro agrado hacia ellos.
     
    3. Descubrimiento creador Para comenzar con este punto, se puede decir, que los valores tienen un valor real y por ello no son una pura creación subjetiva. Por tanto consideramos buenas aquellas cosas en las que descubrimos un valor. Estimaremos una cosa como valiosa, dependiendo de las necesidades que vengan a satisfacer. Por tanto sabiendo todo esto, hay que entender que el valor de las cosas, es lo que va a permitir fijarles un precio, y con esto hay que tener en cuenta que precio y valor no van a ser lo mismo, ya que el precio puede fijarse pero no el valor. Oscar Wilde decía: “cínico es el que conoce el precio de todas las cosas, y el valor de ninguna”. Con todo esto decimos que los valores son cualidades reales de las personas, las cosas, las instituciones y los sistemas.

    4. Cualidades no físicas, pero sí reales Como hemos dicho en el apartado anterior, los valores son cualidades reales de las cosas, personas, acciones, sociedades e instituciones. No son cualidades físicas, y en esto llevaba razón Ortega, pero sin son reales, y en esto no llevaba razón. Un valor no es un objeto, cosa, persona, sino una cualidad que descubrimos en esa cosa, persona, objeto, etc.Ortega dice de ellos que son cualidades de las cosas, pero no son reales, sin embargo desde el punto de vista de la autora del libro (Adela Cortina) los valores son cualidades de las cosas pero son reales. Por otra parte mencionar que los valores nos pueden atraer o por el contrario nos pueden repeler, es decir, el valore tiene siempre una doble cara; atractiva o repulsiva. Los valores positivos serían los atractivos y los negativos serían los repulsivos. Los valores se puede decir, que tienen un dinamismo.

    5. El dinamismo de los valores Al hablar de dinamismo, nos referimos a las realidades que no nos dejan indiferentes, sino que nos llevan a actuar en un sentido u otro. Decimos que hay muy pocas cosas neutrales, como la enseñanza ya que ésta implica una transmisión de valores. El mundo de los valores también sería contrario a la neutralidad.Es necesario reconocer la existencia de una lógica de los valores. Ésta nos dice que los valores llevan una fuerza dinamizadora que nos llevan a alcanzar los positivos y a erradicar los negativos. Este dinamismo es su grandeza pero también su debilidad porque el lenguaje de los valores es altamente manipulable. Nos lleva hacia un lenguaje emotivista para hacer que los demás actúen como el propio individuo quiere, por ejemplo con las campañas electorales. Dentro del dinamismo de la realidad, tiene cabida la creatividad humana, por la cual aparecen nuevos valores o nuevas formas de percibirlos. Dentro de esto, son de gran importancia los ciudadanos de a pie que son los que tienen capacidad de alumbrar nuevas perspectivas de valor.

    6. Hacer el mundo habitable Los valores son precisos en el mundo, para percibir la vida con los valores es preciso que se sientan y atiendan a la realidad. Cada uno de los valores se percibe por su contenido, significado…aunque se da la dificultad de definir exactamente un valor, por eso se debe tener en cuenta que los valores se relacionan entre sí, pero no se identifican. Max Scheler, ordena los valores en una jerarquía, en orden de superioridad, los superiores precisan mayor urgencia de encamación en los individuos. Sin embargo Ortega opina que el ser humano precisa de los valores sensibles, vitales, estéticos, intelectuales, morales y religiosos, dando un lugar específico a los valores morales. De los últimos Ludwig Wittgenstein define dos características que dependen de a libertad humana y que se precisan integrar varios armónicamente.

    7. Justicia y cuidado La justicia ha tenido una evolución en la historia pero al hacerlo no se tiene en cuenta los contenidos anteriores, debido a que se consideraría un retroceso y no un progreso El autor Habermas afirma que ni la sociedad ni las personas nacen con una conciencia formada si no que se va adaptando según la vida personas y la historia, es un proceso de degustación. Mientras que Gilligan, definiendo la conciencia moral advierte que no solo es necesaria la justicia también la compasión y el cuidado ya que no hay verdadera justicia sin solidaridad y viceversa.

    8. Degustar los valores Educar en valores es algo que tiene que ir implícito en la sociedad, por ello muchas personas intentan dar respuesta a tres preguntas: Qué son los valores, en cuáles importa educar y cómo educar los valores. La más difícil de contestar es cómo se pueden transferir los valores en la educación, dando lugar a un afirmación que es que en nuestra sociedad es muy dada a decir que se respetan y conocen los valores pero luego en la vida cotidiana se emplean otros, se habla de valores como la justicia, libertad, éticos…pero luego no se ponen en práctica

    Conceptos

    Degustación: estimar los valores. La conciencia se adapta por la vida personal y la historia • Dignidad; calidad valiosa de un ente que este posee por si sólo por el único echo de existir. • Dinamismo: los valores dinamizan nuestra acción en un doble sentido; los valores positivos nos incitan a tratar de alcanzarlos y los negativos nos mueven a erradicarlos. • Emotivismo: corriente que sostiene que los juicios de valor proceden de las emociones individuales y entonces el fin será persuadir a los demás para que sientan como sentimos nosotros, e incluso tratar de conseguir que aquellas personas que piensan totalmente distinto valoren de la misma manera, que nosotros las situaciones. Empleando solamente las emociones y su espontaneidad como medios para poder conocer la verdad moral. • Lógica de los valores: nos lleva a optar por los valores positivos y a rechazar los negativos. • Razón sintiente: capacidad para razonar y controlar los sentimientos.

    Planteamiento del problema según la autora


    Dentro del capítulo encontramos varias problemáticas que trata la autora, entre las cuales encontramos: Todo ser humano tiene en sí la capacidad de estimar los valores, pero sólo unos pocos saben degustarlos. Dentro de la concepción de valor, tendríamos que distinguir si son reales o inventados. Si las cosas por sí mismas tienen valor y nosotros lo reconocemos o si somos nosotros quienes dotamos de valor a las cosas y por ello son valiosas. Se suele confundir el término valor con el término precio. Los valores no pueden fijarse ya que depende de cada persona, en cambio el precio sí. Estos no son cualidades físicas, pero eso no significa que no sean reales, son cualidades reales que reconocemos y descubrimos creativamente. El lenguaje de los valores resulta altamente manipulable, tendemos a caer en el emotivismo donde sobra el lenguaje valorativo y las razones parecen inexistentes. Los valores han de ser adaptados al contexto, dado que precisan del sentido del individuo. No obstante no se han de confundir, estos están ligados pero no se identifican. La justicia evoluciona pero no se tiene en cuenta los contenidos anteriores ya que se piensa que implica un retroceso. Es difícil educar en valores, ya que las personas dicen muchos de ellos pero luego ponen en práctica unos pocos o ningunos.
     

    Fátima Alcázar Verde
    Elena Fernández García
    Belén García Font          

    Flora Ochoa Blázquez                   
    Pilar Roncero Bellido
    Marta Vegas Araque

     

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    Vie Feb 10, 2012 11:29 pm
    Elsa CAPÍTULO VI. DEGUSTAR LOS VALORES.
  • VII. Razones de la razon


     

     

    Capítulo 7. Las razones de la razón

     

    1. Comunicación como compromiso

    Si el recitador actuara como un buen interlocutor, se llegaría a un dialogo, ya que comunicarse es comprometerse con lo dicho.

    Autores como Austin o Habermas reconocen que comunicar compromete a los interlocutores con sus locuciones, de modo que en el momento que reconozcan que una razón es valida como razón están obligados a actuar según ella.

    Los debates tienen más éxito cuando en vez de recurrir a cantinelas monológica lo interlocutores fueran participantes del dialogo. Como dijo Kant, el mundo, no solo es del interés, ni de los valores o la autonomía, sino el universo mágico del reconocimiento reciproco, la Inter subjetividad

    Cualquier persona que realiza una acción comunicativa argumenta en serio, reconoce que el interlocutor es un ser dotado de competencia comunicativa (vinculo comunicativo) Es un sujeto interdependiente. Los seres humanos vivimos inmersos en el mundo del lenguaje. Kant decía que no existe la verdad y la justicia como sustantivos ni como personas, sino como adjetivos calificativos.

    Axel honneth o paul ricoeur, intentan profundizar la idea que la relación de reconocimiento mutuo nos constituye. Para ello es necesario hablar de razones de la razón y con razones del corazón para hablar de justicia, no se puede reducir la comunicación al discurso lógico. Interpreta la ética del discurso en una acción comunicativa en la que los hablantes se reconocen necesariamente como interlocutores validos y se descubre un vínculo que es el que nos liga y nos obliga internamente.

     

    2. Del miedo a la muerte a la indignación por el desconocimiento. El reconocimiento del otro.

    Según paol ricoeur los “caminos del reconocimiento” nos dice que no existe ninguna teoría del reconocimiento, algo insólito, la postmodernidad nos mostraba como agudizaban la sensibilidad ante las diferencias de cultura, raza y sexo. En el romanticismo nos dice que las diferencias con constituyen, los iguales no son idénticos, si no diversos, es imprescindible reconocer al otro.

    En nuestra época la noción de alteridad ocupa el primer puesto de la relevancia social, los otros deben ser aceptados en su identidad.

    • El verbo reconocer, tiene muchos significados, mientras el sustantivo, recoge dos acepciones reconocerse o reconocérselas personas necesitan tanto reconocerse como que se les conozca, por eso quien comete un delito tal vez no pretende atentar contra la justicia, si no más bien ser reconocido. Durante toda la historia a pasado esto, como la lucha de los esclavos o los campesinos, todo por los reconocimientos, las personas necesitan ser reconocidas para vivir bien. Hobbes nos dice  que no es el miedo a la muerte violenta, si no un motivo ético; el miedo de las personas a no ser reconocidas por las demás.

    Hegel; nos relata que las personas no son individuos aislados, si no una relación reciproca que no llega a la libertad y plenitud si no es conjuntamente.

     

    3. conquistar la visibilidad

    Los movimientos sociales nos exigen la visibilidad, para muchos grupos sociales que han sido invisibles durante muchos años, para esto antes hay que llegar a una igualdad, pero que no se les obligue a asimilarse a grupos mayoritarios

    Todos los seres humanos son desiguales entre si, se puede ordenar en cuatro tipos. 1) Las naturales (belleza, inteligencia)2) los sociales, el contexto. 3) las que van conformando el carácter de una persona, relaciones 4) las diferencias que introducen los prejuicios. Estas diferencias nos hacen plantearnos si las desigualdades son injustas.

    Para responder a esta pregunta tendríamos que tener una concepción de la justicia, más o menos explicita. La clave consiste entonces en recordar que lo justo es dar a cada uno lo que le corresponde, tratar de modo igual a los iguales y de modo desigual a los desiguales. 

     

    4. La lucha por el reconocimiento legítimo.

    La tentación de caer en el victimismo es una tentación bien real para los movimientos sociales. Puede ocurrir que la exigencia de reconocimiento afectivo, jurídico y social, expresada con un estilo militante y conflictivo, termine en una “demanda infinita”, en una especia de “mala infinitud”.

    Ceder solo a las presiones de aquellos grupos que tienen la capacidad de presionar es radicalmente injusto, porque damos la razón a quienes tienen fuerza para luchar y se la negamos a quienes carecen de ella.  El núcleo normativo de una teoría semejante es la violación de expectativas normativas de la sociedad, consideradas justificadas por los afectados.

    El gran problema consiste en descubrir el criterio para discernir cuándo las expectativas están debidamente justificadas. Sin criterios para discernir entre lo justo y lo injusto la suerte de los más débiles está echada.

     

    5. La tradición dialógica.

    En el siglo XX, cuando se habla de “filosofía dialógica”, y sobre todo de “ética dialógica”, suele referirse el hablante a la propuesta que desde los años setenta del pasado siglo han venido elaborando Karl-Otto Apel y Jürgen Habermas.

    Una Pragmática universal del lenguaje se encargaría de ofrecernos lo que no pudo proporcionar la primera generación de frankfurtianos: una teoría del significado de los términos “verdadero” y “justo”, capaz de ilustrarnos sobre lo que queremos decir al afirmar que una proposición es verdadera o que una norma es justa.

    Apel echaba de menos en ellos la presencia de un elemento crítico, fecundo para ayudarnos a distinguir de algún modo entre las normas vigentes y las válidas, entre las proposiciones falsas y las verdaderas. Igual que Habermans, consideraba que no es de ley relegar la hermenéutica filosófica, y creían que, para ser verdaderamente filosófica, tiene que tratarse de una hermenéutica crítica, que pueda pertrecharnos de algún criterio para reconocer los conocimientos y las normas válidos.

    Pragmática Universal y Trascendental constituyen el núcleo de una potente propuesta filosófica, que va desarrollando paulatinamente distintos "radios”: la teoría de la acción comunicativa, una teoría de los tipos de racionalidad, una teoría consensual de lo verdadero y lo correcto, una teoría de la evolución social, una ética del discurso, en su vertiente de fundamentación y aplicación, y una teoría deliberativa de la democracia.

    La filosofía de la que hablamos está comprometida con la realidad presente, teórica y práctica.

    En estos desarrollos la nómina de “constructores” de la filosofía dialógica ha aumentado considerablemente. La razón fundamental de este interés es que esos elementos irrebasables a que nos hemos referido permiten orientar y criticar, no sólo el conocimiento, sino sobre todo la acción.

     

    6. La situación ideal del habla:

    Se trata de tomar como punto de partida un hecho que resulte innegable y de intentar reconstruir, las condiciones que lo hacen inteligibles.

    Si Kant tomó como punto de partida de su reconstrucción ética el hecho innegable de que los seres humanos tienen conciencia de unos mandatos.

    Se trata del hecho de que realicemos acciones comunicativas. Una acción comunicativa es aquella que el hablante y oyente tienen sus proyectos personales, pero para coordinarlos buscan a través del lenguaje el entendimiento mutuo, mientras que una acción estratégica es aquella en la que el hablante y oyente se instrumentalizan mutuamente para lograr sus metas individuales.

    La acción comunicativa posee una prioridad en cuanto a su valor, el uso estratégico del lenguaje es derivado. Si no existe una racionalidad comunicativa además de la estratégica, es importante tomar enserio la afirmación kantiana de que todo ser racional ha de ser tratado como un fin en sí.

    Inteligibilidad, veracidad, verdad y corrección serán entonces las cuatro pretensiones de validez del habla.

    Comprobar la veracidad es realmente difícil, porque exige convivencia. En cuanto a los recelos que despiertan la verdad y la corrección, no pueden disiparse sino a través de una argumentación, una que se sujete a tres tipos de reglas: las reglas más elementales de una lógica mínima, las que surgen de considerar la argumentación como una búsqueda cooperativa de la verdad y la corrección, y también las que nacen de considerar la argumentación como un proceso de comunicación.

    Esta forma de argumentación, sometida a los tres tipos de reglas, recibe el nombre de “discurso”, que será teórico cuando se trate de la verdad; y práctico, cuando se trate de la corrección o justicia de las normas. A la situación que describe el tercer tipo de reglas la llamamos “comunidad ideal de comunicación” o “situación ideal de habla”.

    La idea de una situación ideal no sea solo de una idea regulativa, sino que esté también entrañada en las condiciones de habla: es un presupuesto contrafáctico pragmático del  habla, que tiene la fuerza normativa suficiente como para exigirnos celebrar diálogos en la comunidad real de comunicación para desentrañar que es lo justo, estableciendo las condiciones más simétricas posibles.

     

    7. Comunicación obliga:

    Porque cualquiera que desee argumentar enserio ya ha aceptado implícitamente una norma ética.

    Todos los seres dotados de competencia comunicativa, deben, ser reconocidos como personas para que tengan sentido nuestras acciones comunicativas, la idea de persona, se dibuja como la de un interlocutor válido, y esta caracterización se extiende a cuantos puedan serlo, actual o virtualmente. Al  tratar si una ley es justa, es necesario intentar justificarla antes otras personas.

    Una persona con discapacidad grave, no pueden quedar silenciados, sino que tienen que ser defendidos.

    La única razón para no negar derechos a seres no humanos es que no pertenecen a la especie humana.

    Apel habla de un Principio de Corresponsabilidad que debe asumir cualquiera que pretenda argumentar enserio: una persona, en solitario, no puede crear las condiciones requeridas  para un diálogo justo. El Principio de Corresponsabilidad complementa entonces al principio de individualidad de responsabilidad.

    ¿Qué criterio obliga a los interlocutores a dar por justa una norma? Darán por buena las normas que satisfagan, no intereses grupales, sino intereses universalizables.

     

    Marta de Luis Mené

    Carmen Vázquez Mira

    Tania González Jiménez

    Belén Díaz María

     


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    Vie Feb 10, 2012 11:15 pm
    Elsa VII. Las razones de la razón
  • VIII. El reconocimiento coridal


     
    TRABAJO ÉTICA Y VALORES
    EL RECONOCIMIENTO CORDIAL. CAPITULO 8
     

    1.       RESUMEN.

    Este capítulo del libro de Adela cortina nos habla sobre el “reconocimiento cordial”, que se resume como la forma de respeto a la dignidad.

    Se establece la carencia de un mundo sin corazón y sin sentimientos donde vivimos, los sentimientos y las emociones se recalcan con gran importancia a la hora de conocer la realidad donde vivimos y poder establecer una acción comunicativa justa y acertada.

    El corazón es un instrumento importante que se define como la inteligencia del ser humano a la hora de tener comunicación con las demás personas. Debemos sintonizar con los demás en la acción comunicativa, siendo capaces de ponernos en la piel de los demás, siendo el otro (alteridad). En esta acción comunicativa se establece la importancia de la tenencia de una serie de valores que nos hacen humanos y nos dan la capacidad para expresarnos y comunicarnos con el mundo.

    Un  último punto importante es la relación que existe entre la prudencia y la cordura en el contexto comunicativo, se establece la importancia de estos dos vínculos para que tengamos la certeza de que el diálogo es justo y reconocible, que las personas que están participando de él lo hacen “en serio”.

     

    2.       PUNTO DE VISTA DE LA AUTORA.

    La autora comienza el capitulo lanzando una cuestiones: “¿hasta dónde podemos llegar cuando la presión social imperante no abona el más elemental respeto, sino que apremia a los torturadores, a los asesinos, a los desalmados, a los que desprecian el dolor y el sufrimiento de los otros?, ¿hasta dónde podemos llegar cuando la presión social recompensa a los que no tienen corazón?

    Explica que el libor se llama  Ética de la razón cordial porque no solo querían centrarse en la dimensión ética del discurso como un vinculo comunicativo (dimensión argumental), es decir, argumentar sobre lo verdadero y lo justo; sino que también querían mostrar a dimensión compasiva, sin la que (según nuestra autora) no hay comunicación. Es decir, una ética empeñada en mostrar que para argumentar con éxito sobre lo justo ha de hundir sus raíces en su vertiente cordial y compasiva. La razón integra es entonces razón cordial, porque conocemos la verdad y la justicia, no solo por la argumentación, sino también por el corazón.

    Además, la autora sostiene que para que los interlocutores reconozcan que un argumento es el mejor, el más justo, han de reconocer los intereses de ese argumento como universalizables. Para poder llegar a esto, han de tener la capacidad de estima valores con un sentir común.

    Expone su contraposición frente a la  idea de que “la otra persona es una ley para mí”, ya que considera que la otra persona no es una ley sino una interlocutora a la que se está ligada. Todo esto hace referencia a que si la persona reconoce a la otra persona como interlocutor, supone que existe una sintonía, sin la que carece de sentido la comunicación.

    Teniendo esta capacidad de estimar se puede apreciar el valor positivo de los valores: igualdad, libertad, solidaridad y justicia. Sin embrago, no hay procedimientos neutrales para el discurso.

    Encarnar los valores de igualdad, libertad y solidaridad no es algo valioso en sí mismo, sino un proyecto cuya meta es hacer posible que los interlocutores participen en los diálogos defendiendo sus intereses. Pero ante esto, la autora se plantea: ¿no son la autonomía y la igualdad valiosas por sí mismas?, ¿no es el desarrollo de las capacidades de las personas necesario porque importa en si mismo que puedan llevar adelante la vida que tengan razones para valorar?, ¿no es una vida en solidaridad humanizadora por si misma? 

    La autora sostiene que, la ética del discurso propondría un “mínimo razonable” donde todos los miembros puedan participar en los diálogos que les afecten defendiendo sus intereses.

    Según nuestra autora, los procedimientos están preñados de  valores estimables por sí mismos, requieren de capacidades que son deseables por sí mismas. Autonomía, igualdad y solidaridad son valiosas en sí mismos.

    Las personas cuentan con un entendimiento común y un sentir común en la comunicación; el entendimiento común hace referencia al hecho de ser capaz de pensar por sí mismo, de pensar en el lugar del otro y de pesar de acuerdo con sí mismo; el sentir común significa ser capaz de comunicar sentimientos como base de toda comunicabilidad humana. El discurso es un diálogo dotado de reglas precisas que se emprende como búsqueda cooperativa de lo más justo.

    Los interlocutores no pueden descubrir que normas son las más justas sin un bagaje argumentativo, sin la capacidad de estimular valores, sin un sentir común, sin experiencia en las narraciones sin una decidida voluntad de justicia. Todo esto es el carácter comunicativo. A través de este, buscamos la justicia, siendo lo que satisface nuestros intereses universalizables.

    En el capítulo se hace referencia que, desde hace unos años, se ha puesto de moda educar en la “resolución de conflictos” y que esto se hace a través de la negociación. Para poder negociar se ha de poner en marcha la razón estratégica y la prudencia; siendo esta ultima una virtud individual que aconseja cooperar cuando es conveniente hacerlo y marchar cuando hace falta.

     

    3.       CONCEPTOS.

    RAZÓN: es la facultad en virtud de la cual el ser humano es capaz de identificar, comparar y clasificar conceptos relacionando unos con otros según sus semejanzas y diferencias.

    MORAL: se trata de un conjunto de creencias, costumbres, valores y normas de una persona o de un grupo social, que funciona como una guía para obrar.

    NORMAS: se denomina a toda aquella ley o regla que se establece para ser cumplida por un sujeto específico en un espacio y lugar también específico.

    VALORES: son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas.

    LIBERTAD: es la capacidad que posee el ser humano de poder obrar según su propia voluntad, a lo largo de su vida.

    DIGNIDAD: es una cualidad humana que depende de la racionalidad.

    PRUDENCIA: es la virtud de actuar de forma justa, adecuada y con cautela

    EDUCACIÓN: es el proceso de socialización de los individuos.

    CORDURA: prudencia, sensatez o buen juicio.

     

     

    Laura Barquero Herrera
    Rocio Barquero Herrera
    Rosa Diaz De Andrés
    Mirian Herrero Lumbreras
    Lara Martín Palomares
    Celia Sancho García

     

     


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    Vie Feb 10, 2012 11:58 pm
    Elsa 3.¿Qué es una vida digna?
  • IX.Los principios de una ética cordial


     

    IX. LOS PRINCIPIOS DE UNA ÉTICA CORDIAL

     

    1.       PRINCIPIOS DE UNA ÉTICA CÍVICA CORDIAL

    Los principios son indispensables para una sociedad que se quiera humana, constituyendo así ese lenguaje en el que podemos entendernos cuando tratamos de problemas morales

    Los principios de una ética cívica cordial, serían

    2.  NO INSTRUMENTALIZAR A LAS PERSONAS

    El reconocimiento del otro y de sí mismo en su dignidad reclama como un principio básico el de “no dañar”.

    En el ámbito de la ética médica y de la bioética el Principio de No-Maleficencia es el más básico, prohíbe cualquier tratamiento contraindicado como un mínimo de justicia.

    En lo que se refiere a los seres humanos no dañar forma parte de un principio más amplio: El de no poner a las personas al servicio de fines que ellas no han elegido porque ellas pueden elegir sus propias metas.

    La humanidad es un fin limitativo de las acciones humanas y, no es legítimo dañar a las personas pero tampoco instrumentalizarlas en contra de sus propios planes vitales.

    El límite de la actividad política, económica, científica, es la no manipulación. Cualquier diseño institucional ha de atenerse al principio que prohíbe instrumentalizar. Tomar este principio en serio obliga a cambiar muchas piezas de la actividad económica y de la política democrática.

    No cualquier intervención puede caracterizarse como manipulación. Sólo aquellas que van en contra de las metas de un ser autónomo. La intervención no puede convertirse en instrumentalización.

    3. EMPODERAR A LAS PERSONAS

    El reconocimiento recíproco en la forma de la dignidad, implica considerar a las personas como fin positivo de las actividades humanas. Respetar la dignidad humana significa no utilizar a los seres humanos como medios, no dañarlos sino empoderarlos para que puedan llevar adelante sus proyectos de autorrealización, sus proyectos de vida, siempre que no perjudiquen a otros seres humanos. No instrumentalizar y no dañar a las personas son principios básico, también lo es empoderarles para que puedan realizar sus proyectos vitales, es decir, no hacer su vida por ellas sino darles el poder para que puedan hacerla por sí mismas. Hay que empoderar a las personas para que sean sujetos agentes de sus vidas.

    Uno de los indicadores del desarrollo de los pueblos es que tengan libertad de agencia y de bienestar. Poder hacer elecciones con vistas al bienestar es una capacidad valiosa igual que la libertad de agencia, por la que una persona es la protagonista de su propia novela, autora de su propia vida. Cada persona tiene el poder suficiente como para llevar adelante la vida que elige vivir y la sociedad está obligada a fortalecer ese poder, a empoderarle para que sea sujeto agente de su vida.

    Poder hacer cosas es bueno, es una obligación empoderar a las personas para que hagan sus vidas.

    4. CAPACIDADES BÁSICAS Y DERECHOS HUMANOS

            Los derechos humanos son exigencias éticas, no mandatos legales, aunque sí pueden inspirar legislaciones.  Es  decir, no se pueden entender como  fundamentos para las leyes sino como “derechos morales” que deben promoverse desde los derechos pero también  desde distintas vías como Declaraciones públicas o activismo público ejercido por organizaciones cívicas (Intermón –Oxfam, Medicus Mundi…).

    En este sentido, es  necesario distinguir dos conceptos: libertades y derechos humanos. Las libertades son capacidades, oportunidades de las personas, características de las personas, mientras que los derechos humanos son el proceso por el que esas libertades pueden encarnarse.

    Aunque se deben tener claro una lista de capacidades para ejercer derechos humanos mínimos como la libertad para estar bien nutrido, derecho a la educación… hay que tener en cuenta que vivimos en un mundo con diversidad cultural y prácticas diversas. Por ello, es imprescindible tener en cuenta los contextos, las tradiciones… Respecto a esto, el autor concreta  que deben de ser protegidos aquellos derechos y capacidades que son imprescindibles para llevar adelante los diálogos.

    1. LA DISTRIBUCIÓN EQUITATIVA DE LOS RECURSOS.

    La justicia de las instituciones exige una igualdad de trato entre los seres humanos. Las teorías que defienden este proceso difieren entre sí ante todo en tres aspectos: cuál es el fundamento de igualdad, en qué nivel es preciso que todos los seres humanos sean iguales y cuáles son los medios necesarios para conseguir esa igualación.

    Ninguna de las teorías existentes recogen de manera íntegra estos tres niveles, pero en todas ellas se encuentran implícitos algunos aspectos.

    Teoría de la Justicia: J. Rawls consideraba que la “justicia es la primera virtud de los sistemas sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento”. Así, en los últimos años, la atención a la justicia se ha centrado en los sistemas sociales, más que en las personas y en sus acciones. Las leyes deben ser justas para todos. Elaborar teorías de la justicia aceptables por las sociedades democráticas, ha sido una de las grandes tareas de la filosofía moral y política del último tercio del siglo XX.

    El utilitarismo: tiene como finalidad lograr la mayor utilidad para el mayor número de personas. Esto puede llegar a supeditar el bien del individuo al de la mayoría, dando lugar a una desigualdad injusta. También puede llegar a olvidar que hay capacidades cuyo desarrollo es valioso por sí mismo, independientemente de la utilidad que pueda reportar.

    Cuando la finalidad es lograr la mayor utilidad para el mayor número de personas, siempre hay personas que se quedan fuera; estas personas marginadas pueden acabar adaptándose a un régimen injusto ignorando cuáles son sus preferencias, con tal de disfrutar del bienestar posible, en vez de aspirar a la libertad deseada.

    Frente al utilitarismo, Rawls propone una distribución de bienes primarios, que atiende a un criterio de equidad. Entiende por bienes primarios, los derechos y libertades básicas, la libertad de movimiento y la libre elección de empleo etc. Según este autor, las instituciones de una sociedad deberían distribuir estos bienes de forma que todos los ciudadanos, libres e iguales, puedan gozar de unos mínimos básicos, dando lugar a una manera propia de pensar del liberalismo social; en este caso, el Estado se ve obligado a considerar a sus ciudadanos como “ciudadanos sociales”, es decir, a proteger sus derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales. La crítica que recibe es la tendencia a generar ciudadanos pasivos y dependientes.

    Ingreso básico de ciudadanía: esta propuesta consiste en proporcionar a cada adulto un ingreso anual de forma incondicional, sin tener en cuenta sus ingresos ni sus riquezas. Con la finalidad de ofrecer libertad a los ciudadanos para organizar sus vidas dedicándose a los trabajos que realmente deseen ejercer. Ciertamente las dificultades entre los seres humanos son brutales y no parecen que vayan a cambiar.

    Estas teorías son sólo una muestra de las múltiples que existen para favorecer la distribución de recursos, pero falta la voluntad política para llevarlas a cabo.

    Analizando las anteriores concepciones, podemos llegar a la conclusión de que lo más importante es ofrecer a las personas los medios necesarios para paliar sus dificultades.

    Sen propone el “enfoque de las dificultades” recogiendo en él dos hechos: la heterogeneidad de los seres humanos y la diversidad de variables por la que es posible juzgar acerca de la desigualdad injusta.

    Teniendo en cuenta la heterogeneidad de las personas, cualquier intento de igualar desde los medios que se ofrecen, puede resultar injusto con la desigualdad de capacidades de los receptores.

    Personas con un nivel cultural alto pueden elegir sus planes de vida mejor que otros con menos nivel cultural. Incluso dos personas que cuentan con los mismos bienes primarios, tendrán diferente libertad para conseguir sus planes de vida, porque la cuestión no es sólo de los medios para la libertad, sino que la libertad es el instrumento para conseguir la libertad.

    Se trata de reconocer que la capacidad de ejercer determinadas funciones es constitutiva del ser de una persona. Estas funciones pueden ser tan básicas como las de estar bien alimentado, el autorrespeto etc., recordando frente al utilitarismo que existe un gran número de actividades que valen por sí mismas.

    En este enfoque Sen reclama un compromiso de la igual capacidad de los seres humanos para llevar adelante aquellos proyectos que valoran.

    Este modelo, igualdad de capacidades básicas, presenta dos dificultades: averiguar cuál es el mínimo exigible de las capacidades básicas que es indispensable fomentar, cómo se decide, y conciliar igualdad y eficiencia.

    Debido a la dificultad para este desarrollo, el autor propone el modelo de justicia del “interlocutor válido”, que consiste en empoderar a las personas para que puedan ser interlocutoras válidas, a partir del cual puedan decidir que consideran básico mediante el diálogo, ya que lo básico es lo que expresa intereses universalizables.

    Este criterio tiene varias ventajas:

                    -En primer lugar, permite decidir cuál es el mínimo razonable que debe cubrir una sociedad en materia de alimentación, vivienda, vestido, sanidad, educación, etc., un criterio que se concreta en lo necesario para que las gentes puedan participar en los diálogos defendiendo sus propios intereses.

                    -En segundo lugar, con ello la sociedad se compromete a diseñar las instituciones de modo que las personas puedan participar realmente en los diálogos.

                    -En tercer lugar, el diálogo público se convierte en un requisito indispensable para que las personas defiendan sus intereses.

                    -En cuarto lugar, el motor de esta voluntad de justicia es el reconocimiento cordial de los que son iguales en dignidad y diversos en capacidades, diversos en identidad. Tener como motor de la voluntad de justicia el reconocimiento cordial abre un amplio mundo en el que somos capaces de detectar las injusticias.

     

    6. LA PARTICIPACIÓN DIALÓGICA DE LOS AFECTADOS

    Tomar como fuente de la obligación moral el reconocimiento recíproco exige tener en cuenta los intereses de los afectados por las decisiones, y que sean ellos quienes, en la medida de lo posible, expresen esos intereses a través del diálogo. Existe una profunda asimetría entre tres dimensiones de la ciudadanía: la extensión del voto, la ciudadanía política activa y la ciudadanía social y económica.

    Tenemos la obligación de dirigir la mirada hacia otro lugar buscando nuevas soluciones: a las políticas públicas y a la participación ciudadana.

    Los afectados son los mejores intérpretes de sus  necesidades, ellos deberían ser los ciudadanos económicos, la libertad es el camino hacia la libertad. Y no solo en los países de desarrollo, sino también en los supuestamente desarrollados, donde los ciudadanos más ofician de votantes que de protagonistas de la vida compartida

    El objetivo de los últimos tiempos es el reconocimiento de que los afectados por las decisiones deben tener incidencia en ellas, y como un camino legítimo para cambiar la percepción negativa de la sociedad respecto de actividades que les benefician. Se unen, pues, aquí lo justo y lo conveniente.

     

    7.    RESPONSABILIDAD POR LOS SERES INDEFENSOS NO HUMANOS

    Nuestra ética de la razón moral ha encontrado la fuente de la obligación moral en el reconocimiento  recíproco de seres que se saben y sientes interlocutores válidos por compartir el bagaje de una razón cordial, ¿Qué sucede entonces en el caso de la naturaleza y de los seres no humanos?  Aquí explicamos la idea de la responsabilidad.

    Respecto a la naturaleza  se distinguen tres posiciones:

    1. El naturalismo: la naturaleza persigue con su desarrollo  sus propios intereses, el ser humanos está obligado a moralmente a respetar ese desarrollo natural y a no manipular la naturaleza.
    2. La naturaleza tiene un puro valor instrumental: manipular la naturaleza provoca el daño al propio hombre.
    3. La naturaleza tiene un valor interno, por lo tanto es una obligación moral cuidar de ella. esta posición lleva a entender que la conservación del medio ambiente y la biodiversidad son valores de una ética cívica. la protección de la naturaleza se debe desarrollar en el marco de un desarrollo sostenible.

    En lo que respecta a los animales  existe dos posiciones que se perfilan en el movimiento animalista:

    1-       El utilitarismo: todos los seres que tienen capacidad de sufrir tienen intereses , el interés en no sufrir y si disfrutar, por lo tanto las decisiones se deben tomar atendiendo a esos intereses , lo cual obliga a calcular qué puede proporcionar mayor bienestar a la mayoría

    2-       La ideas del animalista Tom Regan, quien critica a utilitarismo por entender que los cálculos de mayorías pueden sacrificar a individuos internos. Propone reconocer que no solo los seres humanos sino también todos los seres  que son capaces de experimentar una vida tienen un valor interno, de donde deberían reconocerse derechos a todos ellos.

     

    CONCEPTOS:

    Empoderar, consiste en actuar positivamente para potenciar las capacidades de las personas llevando a cabo los planes que elijan siempre que no dañen a otras personas. 

    Enfoque de las capacidades (Amartya Sen) nace para proporcionar una base de información para medir el desarrollo de los pueblos permitiendo también interpretar el principio del Fin en sí mismo como fin positivo de las actividades humanas.

    “Mayor bien” evitar en el mayor grado posible el sufrimiento y aumentar el placer de dichos seres.

    Valor interno: en la medida que es valioso /a por sí misma.

    Libertades: capacidades, oportunidades de las personas, características de las personas…

    Derechos humanos: proceso por el que las libertades pueden encarnarse.

                                                                  

    Mónica Calero Ramírez     

    Raquel Rivero Moreno

    Gema Álvarez

    Carolina Manrique

    Verónica Hellín Huerta

    Mª Luisa Pérez de Ascanio

    Rosa Mª Gaspar Ramírez

     

     


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    Vie Feb 10, 2012 11:49 pm
    Elsa IX.Principios de la ética cordial.
  • X. Educar en la ciudadanía cordial


     
    CAPÍTULO X: Educar en la ciudadanía cordial
     

    1. La educación del deseo

    En la época en que vivimos, a los padres y educadores cada vez les cuesta más transmitir valores y conocimiento en un ambiente de desinterés generalizado donde, el triunfo de las metas a corto plazo sobre las metas a medio y largo plazo entre otras cosas, generan un clima de difícil conexión con los alumnos; cuyos proyectos vitales apenas tienen nada que ver con los de sus educadores.

     

    Alguien que padeciera ceguera emocional no se interesaría ni preferiría algo entre diferentes

    alternativas, aunque su coeficiente intelectual fuera muy alto. Por otro lado, el coeficiente intelectual, más conocido como temperamento, es innato pero no inamovible. El individuo va realizando elecciones que hace suyas, apropiándose así de sí mismo, que es la base de la vida. De este modo el individuo forja su carácter; su ethos.

     

    En este contexto, la escuela y las empresas han cometido el error de creer que el coeficiente intelectual (innato y conocido como temperamento) o la preparación técnica constituyen la mejor garantía del éxito, dentro de lo humanamente garantizable, cuando en realidad la mejor promesa del éxito es la inteligencia situada.

     

    A nivel personal, resistir a los impulsos (demorándolos) es la habilidad psicológica más importante porque es el puente hacia la voluntad para gestionar nuestra propia vida. A nivel social, destacar que el analfabetismo emocional, carencia de habilidades sociales, es una fuente de conductas agresivas, antisociales, antipersonales que se multiplican en ámbitos como la escuela y la familia.

     

    2. El germen del cosmopolitismo

    El problema radica en la concepción de la educación y lo que la misma engloba, pues ya afirmaba Kant en sus lecciones de Pedagogía que la educación es el problema mayor y más difícil al que los hombres se enfrentan…Por ello, se debe reflexionar acerca de lo que se entiende por educación y sobre los ejes de dicha educación moral, caracterizados por un mayor conocimiento de sí mismo y de la instrucción en cuestión para alcanzar las metas propuestas; la prudencia, necesaria para llevar una vida con coherencia y de calidad; y de sabiduría moral que cuenta con dos lados esenciales justicia y gratuidad.

     

    No obstante antes de abordar la concepción de la educación como respuesta de un aquí y ahora o de un futuro, se ha de reflexionar acerca de lo que en su amplio significado engloba para trascender en cuanto a las necesidades que plantee así como al crecimiento integral que se genera en el sujeto.

     

    El ser humano nace con forma, posee una naturaleza concreta: racional y libre pero no nace formado, por ello es que necesita que le ayuden a crecer, es decir a que se le enseñe desde una educación moral a establecer unas bases de conciencia mediante un cuestionamiento diverso que favorezca el hecho de enseñarle a pensar, lo que contribuirá a hacer un buen uso de su capacidad para elegir.

     

    Si no existen unas bases coherentes acerca de qué entendemos por educación, difícilmente  podremos dar respuesta a una constitución globalizada. Pues la educación ante todo  constituye al hombre como lo que es, responde al ser, por ello, se debe abogar por prácticas comunes que configuren una sociedad integrada basada en un obrar coherente a su moral que dé lugar a compartir su propia acción y pensamiento.

     

    3. Degustar lo valioso

    Para Jane Austen en su novela Sentido y sensibilidad, como en casi todas sus novelas, para una mujer tener sensibilidad era casi un sinónimo de inteligencia. Es decir, esta obra cumple con la tradición de entonces, lo correcto de la época, que tenía por tema el cultivo de las virtudes y la educación del deseo para convertirlo en voluntad atinada. Si con todo esto una era prudente en la hora de hacer juicios, en relacionarse etc. esto le auguraba éxito en forma de un buen matrimonio con algún hombre rico o de renombre.

     

    S entiende que las novelas de Austen y muchas otras de la época, educan en la virtud para legar al éxito social, pero las cosas no son tan sencillas, ya que la educación del deseo encierra siempre un doble lado, el de lo útil y lo valioso por sí mismo y el de lo deseable por el beneficio que reporta y de lo deseable como digno de ser deseado etc. Por este motivo, la educación del deseo es también un proceso de gustación de lo que merece la pena por sí mismo como la libertad, una vida digna de ser vivida donde no faltaría la cordura y la sabiduría cordial de todos los días en la toma de decisiones.

     

    4 .La sociedad del conocimiento

    Adela Cortina nos trasmite la importancia que tiene que una sociedad este formada en  conocimientos y habilidades, así pues una sociedad bien informada tiene mayor capacidad para aprovechar sus recursos materiales y es menos susceptible al engaño, ya que nos permitirá formarnos juicios morales a través de la reflexión de una información adecuada y fiable, sin contar con meros prejuicios e ideas previas.

    Para conseguir este objetivo es necesario contar con profesionales cualificados, gente con un profundo conocimiento de su materia, dispuestos a diseñar en cada uno de sus campos alternativas humanizadoras y viables, a presentar sus propuestas a la gente que tiene el poder, y a llevar sus conocimientos y opiniones a la opinión pública, a fin de que se delibere sobre lo justo y lo injusto.

     

    5. Una prudente calidad de vida

    Aristóteles decía lo que hace buena la técnica, lo que hace bueno el conocimiento, es la bondad del fin que se persigue. La bondad de la relación entre los medios y los fines aconsejaba el uso de la prudencia.

     

    Kant insistía en que la prudencia es una virtud necesaria para orientar las habilidades hacia una vida feliz, y es que por esa razón debería educarse a los niños tanto para ser técnicamente habilidosos como para ser prudentes en la búsqueda de la felicidad. Este autor entendía por felicidad, el conjunto de todos los bienes sensibles, por eso creía que era un ideal de la imaginación, y no de la razón.

     

    Bienestar se denomina al conjunto de los bienes sensibles. El término bienestar, empleado en

    expresiones como “Estado del bienestar”, “medidas de bienestar”, “bienestarismo”, lo concretaríamos como “calidad de vida”. Este último término, “Calidad de vida”, empieza hacerse habitual a partir de los años 50 del siglo XX y es en los años 70 cuando adquiere una connotación semántica precisa en estrecha  conexión con la célebre distinción de Inglehart entre valores “materialistas” y “postmaterialistas”.

     

    Jonson enfrenta “la calidad de nuestras vidas” a la “cantidad de bienes”. La primera se va concretando con el tiempo en un tipo de vida que puede sostenerse moderadamente con un bienestar razonable, en una vida inteligente, presta a valorar aquellos bienes que no pertenecen al ámbito del consumo indefinido, sino del disfrute sereno: las relaciones humanas, el ejercicio físico, los bienes culturales.

     

    La calidad depende del ejercicio de actividades estrechamente relacionadas con la capacidad de poseerse a sí misma, con la capacidad de no “enajenarse”, de no “expropiarse” sea sometiéndose a medios extraordinarios al final de la vida, sea perdiendo la vida cotidiana en cosas que no merecen la pena, como la cantidad de mercancías o la ambición ilimitada de poder, que impiden relacionarse libremente con otros seres humanos.

     

    El prudente es el que sabe lo que le conviene en el conjunto de la vida. Aprender a resolver conflictos puede ser una cuestión de habilidad para manejarse en la vida, incluso una medida de prudencia para lograr tranquilidad y bienestar, pero no necesariamente para resolverlos de una manera justa. Preferir la vida apacible, es síntoma de inteligencia bien educada, de prudencia. Lo dudoso es que puedan identificarse calidad de vida y felicidad.

     

    6. La sabiduría cordial.

    Se aborda la virtud de la cordura en su doble dimensión: el sentido de la justicia y el sentido de la gratuidad. Siendo ambas vertientes condiciones indispensables para alcanzar la vida feliz y por tanto constitutiva de un carácter moral deseable.

     

    Podemos elegir entre ser ciudadanos preocupados por nuestra sociedad por lo que pasa a nuestro alrededor pero respirar aliviados si todos los problemas y conflictos que existen en el mundo no nos afectan. O elegir ser ciudadanos con sentido de justicia, compasivos, dispuestos a utilizar los conocimientos que vamos adquiriendo para construir un y fortalecer una sociedad pluralista.

     

    Más allá del derecho y del deber está el valor de la gratuidad, que sale del corazón, de la obligación sentida y querida no impuesta. La idea de compasión, no como pena de la situación ajena, si no como actitud de solidaridad ante la vulnerabilidad del otro.

     

    La educación puede y debe ayudarnos a ser ciudadanos más sensibles y aprender aponernos en la piel del otro, en su situación y desde ahí tomar decisiones. Pasar de un código moral único “esto me conviene” a proclamar el pluralismo “esto hace feliz”.

     

    Rosa María Anguita López

    Lourdes Salgado Cano

    Sandra García Martín

    María Jiménez Arribas

    Nuria Revaliente Tallón

    Martha Likowe Ngombe

     
     
     
     

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    Dom Feb 12, 2012 8:45 am
    sandra86 ¿Crees que los que ocupan cargos políticos deberían tener una formación específica del cargo que ocupan?
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